La cafetería de enfrente a la empresa solía ser un refugio tranquilo para Amara. Ese día, había decidido tomarse un respiro después de una intensa mañana de trabajo. El aroma a café recién hecho llenaba el aire mientras esperaba en la barra su pedido. Sin embargo, su tranquilidad se vio interrumpida cuando una figura familiar apareció en la entrada.
Leonidas, con su habitual sonrisa arrogante, caminó hacia ella como si fuera el dueño del lugar. Amara lo notó inmediatamente, su cuerpo tensándose