Mundo de ficçãoIniciar sessãoRafayel se mantuvo en el umbral, un dios oscuro esculpido en sombra y furia. Su mandíbula era una línea dura, sus puños cerrados, los músculos de sus brazos tensos como cuerdas gruesas. El hombre ante él, el Sr. Volkov, retrocedió visiblemente, sus ojos moviéndose nerviosamente entre Rafayel y yo. Su anterior arrogancia se había evaporado, dejando solo un patético quejido de hombre.
—¿S-su... su esposa e hijo,







