Mundo ficciónIniciar sesiónRafayel me guió de vuelta al interior, llevándome a la pequeña cocina del segundo piso, donde me acomodó suavemente en un costoso sofá.
—Estoy seguro de que alguien nos ha estado espiando. No sé cómo nos están rastreando —murmuró, su voz baja con sospecha.
—¿No les dijiste a todos que los extraños no pueden entrar aquí? —pregunté, mi tono teñido de inquietud.







