El mundo pareció detenerse por un segundo. Axara sintió un nudo en el estómago y notó cómo Cael alzaba la mirada hacia ella, expectante, aunque no dijo nada. Era como si también esperara su respuesta, estudiándola con esa intensidad suya que siempre la ponía nerviosa.
Ella se aclaró la garganta, alargando la mano hacia su copa de vino por inercia, pero se detuvo al recordar lo que iba a decir.
-Ellos murieron, Gael -respondió con suavidad, aunque las palabras le dolieron más de lo que esperaba.