Axara estaba completamente sumida en un sueño profundo, uno que parecía durar una eternidad. Sus párpados estaban sellados con pesadez, como si el propio universo hubiera conspirado para dejarla en un estado de desconexión, fuera de la realidad. Era como si estuviera flotando en un espacio lejano, donde el tiempo no existía, donde las preocupaciones, los problemas, las decisiones de la vida diaria, no podían alcanzarla.
No quería despertar, no quería enfrentarse a lo que el día le deparaba. ¿Qu