¿Un paquete para mí? No pedí nada”
"Bueno, dice que es de..." El repartidor entrecerró los ojos ante la etiqueta "Sin nombre del remitente, sin dirección... de todos modos, tendré que firmar aquí"
Él le entregó el escáner, pero Fidelia dudó preguntándose quién le habría enviado un paquete sin dirección de devolución. No hubo ningún daño en aceptar el paquete y comprobar qué había dentro.
No podía ser una bomba.
Se estiró hacia adelante y firmó. Justo cuando recogió el paquete, sonó su teléfono.