Capítulo 22. Zapatos de bebé rosa
Después de que Kelaya y Margie habían ido a la casa de esta última, estaban en dirección a la tienda, cuando Margie detuvo el coche en un centro comercial, y de inmediato le había dicho a su amiga que necesitaba comprar algo de suma importancia que, si no lo compraba en ese instante, se podía morir.
Kelaya la miró, mientras le decía: no serías tú, si no me hicieras perder mi tiempo, luego dijo vamos antes que se me acabe la poca paciencia que me queda contigo, y te doy quince minutos, para que