Capítulo 216. Dos fantasmas de carne y hueso
Esa noche, Carolina se acostó más temprano de lo normal, puesto que se sentía un poco cansada por todo lo ocurrido en la mañana y sin imaginar que esta sería una de sus peores noches que tendría a partir de ahora.
Ya que después de estar durmiendo muy plácidamente, el fantasma de Celeste se le había sentado al lado derecho de la cama y comenzó a tocarle el cabello y a su vez a jalarlo.
Mientras tanto, la otra persona, que era el fantasma de Paola, le quito la sabana de encima y ella, al sentir