Capítulo 15. Déjame en paz
Aquella chica quedó un poco confundida; puesto que no entendía por qué Alejandro le decía esas cosas. Pensó por un momento que, de cualquier manera, no podía simplemente irse, así como así, ¿cierto?
Después de unos segundos logró calmarse y le dijo:
—Solo vine porque usted me dijo que, cuando necesitara de su ayuda, lo buscara.
Alejandro se volteó, sin mirarla. Abrió un cajón de su escritorio, sacó su chequera y preguntó:
—¿Cuánto dinero necesitas para dejarme en paz?
La pobre chica ya no podía