Sebastian atrajo a Sabrina a sus brazos con el corazón lleno de culpa.
"Mamá, te echo mucho de menos. ¿Realmente eres tú, mamá?". Sabrina sollozaba incontroladamente. "¿Por qué no sales a verme? Mamá, Aino, el padre de Aino y yo te echamos de menos. Mamá, ¿podrías salir, por favor? Mamá...". Sus lamentos empezaron a llamar la atención de los transeúntes e incluso sorprendieron a Aino.
"Sabrina, estás preocupando a Aino. No llores", susurró Sebastian con suavidad.
Sabrina hizo lo posible po