Aino suspiró. "Entonces, te lo enseñaré ahora".
"¡No! Simplemente dáselo a tu Tía Yvonne, la Tía Ruth no lo mirará por ahora". Ruth sonrió con diversión. Ella se había asustado hasta los huesos y por eso quería que Yvonne experimentará lo mismo.
‘¡Je, je! Lo siento, Yvonne, ¡pero es tu culpa por no venir a ver a Sabrina!’, pensó.
Aino dejó de apresurarse hacia sus regalos ante las palabras de Ruth. Para empezar, no quería mostrarle a Ruth el regalo de Yvonne, pues quería mantener el mister