Grace estaba completamente desesperada. Sin embargo, sintió una gran calidez en su pecho, similar a la sensación de tomar un gran tazón de sopa, cuando escuchó que alguien se dirigía a ella como su "querida niña". Al mismo tiempo, sus lágrimas rodaron por sus mejillas como un collar de perlas.
"Querida niña. Querida niña, no llores, ¿qué pasa? ¿Qué sucedió? Cuéntame". El tono del hombre de mediana edad se tornó aún más suave.
Con la voz ronca por sus sollozos, ella preguntó: "¿Puedo pregunta