Jane era muy feliz, realmente feliz. La noche que Alex la llevó a su casa, lloró entre sus sábanas hasta empaparse de lágrimas. Desde su nacimiento, nadie la había tratado como un ser humano. No entendía por qué sus padres la habían traído a este mundo. ¿Por qué dar a luz a una niña si no iban a quererla? Intentó protestar contra la injusticia y discutir con sus padres, preguntándoles por qué no la querían. Pero siempre encontraban más excusas y razones.
Su padre le decía: "Jane, te hemos dado