La mujer lo miró divertida y preguntó con sorna: "¿Quién podría ser?".
A ella no le importaba.
Ella era una dama de compañía de clase alta que trabajaba en esta casa club, y costaba mucho dinero.
Siempre había querido entrar en esta sala privada de cientos de metros cuadrados que había sido rentada durante un año porque siempre atendía a cuatro clientes importantes, los cuales nunca contrataban acompañantes.
Esta era la primera vez que la invitaban a esta sala privada.
Y, por si fuera poco