Era una mujer sucia y despeinada, con la ropa desgastada y desaliñada.
Sabrina no pudo ver claramente su rostro, pero por su forma de caminar no parecía ser una mujer joven.
En apenas unos segundos, la mujer cruzó la calle corriendo y huyó del lugar.
Sabrina, que estaba sola fuera del coche, se sintió apenada.
"Mami", la llamó Aino.
Sabrina volvió a sus sentidos rápidamente y respondió: "¿Bebé?".
"¿Qué pasó, Mami?", preguntó Aino.
Sabrina negó con la cabeza.
Sintió algo familiar en la e