"Sin embargo, Sabrina se veía hermosa. ¡Hombres! Todos eran m*lditos seres visuales... ¡Vamos a hacernos un facial! ¡Debo superar a Sabrina pronto!".
El taxi se alejó con un zumbido.
Kingston miró a Sebastian. "¿Amo?".
"¡Vamos a casa!". Sebastian respondió. No necesitaba escuchar demasiado. Al ver a las tres mujeres chismoseando supo que tenían envidia de Sabrina.
Envidiaban la popularidad de Sabrina ante los hombres.
Sentían envidia de su belleza.
Sebastian, el esposo de Sabrina, tamb