Sabrina y Nigel levantaron la mirada simultáneamente y se encontraron con Sebastian, que lucía una expresión severa.
“Sebas...tian”. Nigel tenía miedo de él.
Hace seis años, le tenía miedo a Sebastian cuando él era un rico mujeriego. Y después de todos estos años, aún seguía temiéndole. Era el tipo de miedo que se le había metido en los huesos.
Sebastian no miró a Nigel.
Solo miró a Sabrina.
Sabrina se veía tranquila e indiferente.
¿No eran dos personas pasando el rato en una cafetería?
¿