“No… no me gusta”. Las palabras de Sabrina fueron un poco contradictorias con sus sentimientos.
Ella tenía la sensación de que sus pensamientos más personales habían sido espiados por él. Ella nunca había tenido nada lujoso mientras crecía. Las necesidades ya eran un problema, y mucho menos podía permitirse tener alguna joya.
La única joya que tenía se la había devuelto a Grace, pero ya la había colocado junto a la tumba de Grace.
Sería falso decir que a las mujeres no les gustaban las joyas