Mientras miraba a la mujer que la maldijo, Eevonne se burló. “¿Sabes por qué no puedes liberarte?”.
“¡Es-estás entrenada para luchar! ¡Sin duda eres una asesina!”. Una vez que la mujer no usaba su cerebro, su inteligencia sería cero y su raciocinio también.
Eevonne hizo una mueca y se rio burlándose de sí misma. “Realmente tienes una imaginación muy abundante. Una mujer como tú es muy adecuada para escribir novelas. Sin embargo, tu entorno también ha limitado tu imaginación. Nunca me han entre