Kingston volvió a mirar a los otros dos primos de Eevonne. "Eevonne les debe dinero, ¿verdad?".
Ambos habían estado atónitos todo el tiempo, sin saber qué decir. También tenían miedo de que la policía se los llevara a rastras si decían algo malo. Fue cuando escucharon a Kingston haciéndoles esa pregunta que recuperaron sus sentidos como si acabaran de despertar de un sueño.
"¡Sí, sí, sí! Tienes toda la razón. ¡Eevonne nos debe dinero y no nos lo devolvió! ¡Eso es cierto! ¡Le debe dinero al ba