La había llevado a su empresa y la había presentado a todos los directivos de importancia para establecer su identidad en el Grupo Ford.
Hizo que Kingston la llevara a un restaurante con estrellas Michelin para comer un filete hecho especialmente para niños. Incluso hizo que los mejores diseñadores del ámbito de la moda le prepararan un traje, y lo único que había recibido a cambio era que le llamaran “Papito Apestoso”.
“Ya”, respondió Sebastian con resignación. Al menos Aino utilizaba la pal