La voz del hombre entraba por la puerta, así que parecía que el volumen fluctuaba. Sabrina siguió la voz hasta llegar al estudio del hombre. Solo entonces podía escucharlo cada vez más claro.
Resultaba que Sebastian estaba en una llamada en su estudio. Sabrina no sabía a quién había llamado Sebastian. Solo escuchaba la conversación fragmentada.
“Bueno, está bien. Lo sé”.
“Si el porcentaje no es suficiente, podemos negociar de nuevo el lunes. ¿Mmm? ¿Lo compraste para ella? A ella no le faltan