"Parientes de la Familia Ford", dijo aquella mujer.
La Tía Lewis se quedó sin palabras.
Tras un momento, la Tía Lewis bloqueó la puerta. "¡No te conozco!".
La mujer sonrió con desdén. "¡Yo tampoco te conozco!".
La Tía Lewis estaba tan enfadada que todo su cuerpo temblaba ahora. Sin embargo, no se atrevió a levantar la voz por miedo a alertar a la inconsolable Sabrina. "Tú, ¿quién eres? Nuestro barrio es bastante seguro, ¿por qué te dejaría entrar el portero?".
La mujer volvió a sonreí