Por Ornella
Ya estoy como nueva.
Me seguí vistiendo provocativa.
Estoy un poco mejor, pero no tenemos la misma relación que antes.
No intentó besarme nunca más.
No sabía si era una estrategia o si era mentira que me amaba y solo lo decía para que me acueste con él.
De a poco todo sigue su rumbo.
Llegó la hora de comprobar su amor.
Era sábado por la mañana y cómo siempre, a esa hora, vino la profesora del baile del caño.
Todos los sábados, Franco, trabajaba hasta cerca de las dos o tres de la t