La sonrisa de Victoria se ensanchó al ver que Ashton regresaba a casa. La madre lo envolvió de inmediato en un cálido abrazo. Ashton se veía más saludable, con la piel ligeramente bronceada.
—¿Cómo te fue allá? ¿Todo salió bien? —preguntó Victoria.
Ashton asintió.
—Todo está bien. Excepto por el calor y las tormentas ocasionales. No hay nada mejor que dormir en una tienda de campaña rodeado de bichos espeluznantes.
Al oír eso, Victoria soltó una risita.
—Suena como toda una aventura.
—Así es.
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