KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0026
El restaurante cerca de la empresa estaba lleno a la hora del almuerzo, pero las cuatro conseguimos una mesa junto a la ventana, por donde entraba la luz del sol y hacía que el ambiente fuera aún más acogedor.
Anastacia contaba una historia divertida sobre un cliente loco, y Lisa y Samantha se reían tanto que casi derramaban sus jugos sobre el mantel. Me permití relajarme un poco. Después de la mañana turbulenta que había tenido, nada mejor que un almuerzo con m