KATHERINE SALLES - CAPÍTULO 0027
La sala de reuniones en Acapulco estaba iluminada por lámparas modernas y grandes ventanales abiertos hacia el mar. El sonido distante de las olas se mezclaba con las voces firmes de los ejecutivos que conversaban en inglés y español, intentando llegar a acuerdos estratégicos. Yo estaba sentada al lado de Ethan, como siempre, preparada para anotar cada detalle, registrar compromisos y mantener el orden en medio de aquella tormenta corporativa.
Pero, desde el pri