Sebastián observa con malicia a la chica, no le gusta en lo absoluto que sean ciertas las sospechas de Arnaldo.
—Madison, sabes que no puedes hacer eso, estás casada con mi primo. —Dijo Sebastián, recordando que la amante de Arnaldo había insinuado en la clínica que, estaba embarazada de su hijo. Ahora él no quiere meterse en problemas y que luego lo culpen de ser cómplice.
—Solo es un amigo.
—¿Un amigo? ¿Traerás a un amigo a esta casa y mucho más cuando tu marido no se encuentra? No lo puedo c