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Al día siguiente, Arnaldo salió muy temprano de casa y fue a la empresa. Cuando Madison se levantó, suspiró al imaginar que el hombre estaba en la habitación con su amante. Un sabor amargo sintió en su boca, tragó saliva y se dijo a sí misma que, ella era muy fuerte y ese día nadie se lo iba a arruinar.

Fue a la cocina, moría de hambre. En la mesa del comedor se encontró a Zayda. Ella le reclamó por levantarse tarde, le ordenó que le preparara su desayuno porque el bebé suyo tenía mucha hambre.
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