Jeferson se marchó de la oficina de Lorenna, ella cerró la puerta y regresó a su escritorio, se sentó en su silla, agarró las gafas de lectura y se las puso; de pronto alguien llamó a la puerta, como la secretaría no anunció a otra persona, Lorenna supuso que era Jeferson de nuevo. Enojada comenzó a refunfuñar, entonces fue y le abrió.
—Te dije que te fueras de mí…oficina.
Sus ojos vislumbraron a Fabrizio parado justo delante de ella.
—No sabía que ya me habías echado de tu oficina.
—¿Qué haces