—señor con todo respeto, la señora debe venir conmigo y no quiero utilizar la fuerza
—Gutierez, soluciona lo de los pacientes, y los sacas a todos de aquí, otra cosa, no quiero que nadie entre, deja seguridad por si el maldito de Sebastián, el cual es el culpable de toda esta mierda aparece
—como usted ordené señor, en cuanto termine aquí, iré a la delegación— Gutiérrez está sumamente preocupado
—vamos cariño, vamos a demostrar tu inocencia— Di Monti no le suelta la mano, si no que se aferra