51-52

La señora Camila llevó su dedo anular derecho hasta su entrecejo mientras cerraba los ojos.

—No te darás por vencido hasta que veas a Lorena, ¿cierto?

—Así es —respondió Cristian con mucha convicción.

La mujer dejó salir un suspiro y bajó su mano de su rostro y lo vio fijamente.

—Ya la llamo para que hablen —informó—. Y… ¿después me podr&ia

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