Capítulo veintiséis. Mi yerno
Emma no quería imaginar lo que Angélica era capaz de hacer en contra de Nicholas por haberla traicionado. Aunque no había manera de que ella supiera de lo que habían hablado en la cafetería. Angélica podía considerar una traición, intentar salir del país luego de un pago exorbitante por su fianza.
—¿Podemos hacer algo por él? —preguntó luego del silencio que se había instalado entre ellos.
—No considero prudente inmiscuirse en ese asunto, Emma —Ryan fue tajante con respecto a ayudar a Nicholas.