Capítulo veintisiete. Hazla feliz
Michael se paró frente al espejo, acomodó su corbata y miró la hora en su reloj, faltaban pocos minutos para las siete y bajar a la cena era inevitable. Él no iba a divorciarse de Natasha bajo ninguna circunstancia y si para eso tenía que aceptar a Ryan en su casa y en su mesa lo haría. Sin embargo, no tenía ninguna obligación de cruzar palabra con él.
Con esa idea salió de su habitación y bajó peldaño a peldaño por la escalera.
—¡Te has puesto guapo para recibir al tío Ryan! —exclamó Peter al