Capítulo veintiocho. ¡Estoy loca por ti!
Ninguno de los dos supo exactamente cómo llegaron al piso y en qué momento sus ropas fueron cayendo al suelo mientras caminaban entre besos a la cama.
El cuerpo desnudo de Emma cayó sobre la cama, el contraste de las frías sábanas chocando con su piel caliente le hizo gemir.
Emma se mordió el labio y fue corriéndose a la cabecera de la cama, mientras Ryan gateaba para llegar a ella…
—¿Quieres jugar, gatita? —la voz ronca y excitada de Ryan hizo temblar a Emma con placer anticipado.
Emma estiró