Capítulo treinta y siete. La última noche en París
Emma no dejó de pensar en la posibilidad que existía de comprobar la culpabilidad de Clarise Armchair en el robo. La sensación casi la abrumó y no le permitió disfrutar de la cena de esa noche con su tío Gerald.
—Estás tensa, ¿qué sucede? —preguntó Gerald aprovechando el momento. Ryan se había disculpado para ir a los servicios.
—No es nada tío, estoy pensando en todo lo que dejé en Nueva York, el caso de la joyería. En fin, creo que no he sido una buena compañía hoy para ustedes —se disculpó E