Capítulo treinta y ocho. ¡Voy a matarlo!
Emma miró a Angélica antes de tomar su bolso.
—No puedes engañarme, eres fácil de leer, Angélica, no voy a caer en tu tonto juego. Confío en Ryan, mas no en ti —le dijo intentando pasar de ella.
—¿No me crees? —preguntó—. Puedo llevarte hasta él para que mires con tus propios ojos que no estoy mintiendo. Te estoy diciendo la verdad, Emma.
—Pierdes tu tiempo, Angélica, hace mucho tiempo pensé que eras mi amiga, pensé que eras una persona sincera, confíe en ti, sin embargo, únicamente te acercast