Capítulo treinta y seis. ¡Fue ella!
El vuelo aterrizó en el Aeropuerto París Orly, cerca de las nueve de la mañana, luego de siete horas y media de vuelo. Ryan y Emma aprovecharon el vuelo y descansaron un poco para poder disfrutar del primer día de su luna de miel.
—¡Emma, Cariño! —Gerald movió su mano para llamar la atención de Emma mientras gritaba su nombre un par de veces para hacerse escuchar entre el gentío.
—¡Hola, tío! —Emma se lanzó a los brazos del rubio antes de poder acercarse, algo que siempre hacía al verlo.
—Mi ni