Capítulo treinta. Mi juventud y su experiencia
Emma disfrutó la fiesta, jamás se habría podido imaginar lo que Ryan y sus padres habían estado organizando a sus espaldas. Jamás habría sospechado.
—¿Te ha gustado la sorpresa? —Emma miró a Ryan directamente a los ojos. Estaban tan cerca que más era imposible.
Ryan la sostenía de la cintura mientras bailaban una melodía que a Emma le gustaba mucho y que, sin embargo, no le había prestado atención porque estaba concentrada en Ryan.
—Me ha encantado, ¿en qué momento se te ocurrió todo esto? —pre