Capítulo treinta y uno. Inseguridades
Emma cerró los ojos y respiró profundamente al escuchar las palabras del jefe de la policía. ¿Qué más podía salir mal ese día? Emma pensó que era mejor ni preguntar. Hoy todo se había ido a la mierd4, no obstante, no tenía tiempo para lamentaciones.
Caminó con paso seguro a la mesa donde Ryan se encontraba conversando con sus compañeros, como si nada hubiese sucedido, importándole poco lo que ella estaba sintiendo.
—Lamento interrumpirte, Ryan, pero debemos marcharnos —Emma no miró a ninguno de