Capítulo ochenta y siete. Es tu juventud y mi experiencia
Emma se miró al espejo, su vestido de novia era digno de un cuento de hadas. «Eres una princesa», recordó las palabras de su padre tras el anuncio de que Ryan y ella iban a casarse por la iglesia.
Emma también recordaba, la felicidad que había visto en sus miradas y la locura que se desató tras el anuncio y todo lo que se les vino encima durante las siguientes diez semanas. Porque sus padres se negaron a permitirse una boda sencilla.
—Te ves hermosa, cariño —pronunció Natasha mientras acomodaba