Capítulo ochenta y seis. Despedidas que son necesarias
Clarise miró una y otra vez el resultado que el doctor le había dejado apenas unos minutos atrás, leyó y releyó sin poder creerlo. Su primera reacción fue la negación, ella… Ella no podía dar a luz a un hijo de Richard Lewis, ella no podía permitir que su sangre renaciera en el mundo…
¿Qué podía hacer? Abortar por supuesto que era una elección, era su cuerpo y prácticamente ella había sido abusada por ese hombre. Richard la había utilizado como un recipiente…
—¿Estás lista para irte? —preguntó