Capítulo cuarenta y ocho. Te veo a las ocho…
A la mañana siguiente, Emma se levantó de la cama con más ánimos de los que había sentido últimamente y lo primero que hizo fue regar su rosal y su lazo de amor. Sonrió al recordar a Ryan vestido de Garfio y luego vestido de mariachi. Sonrió y se mordió el labio, su corazón latía tan locamente que se llevó una mano al pecho para tratar de controlarlo.
Una hora más tarde la joven bajó al comedor para reunirse con su familia, esa mañana no había recibido mensaje de Ryan, pero él le había prometid