Capítulo cuarenta y nueve. Un aliado secreto
«Te veo a las ocho…»
«Te veo a las ocho…»
«Te veo a las ocho…»
Cinco palabras que se repitieron en la cabeza de Ryan como un mantra, mientras se preguntaba. ¿De verdad Emma había aceptado salir a cenar esa noche con él?, Ryan no podía creerlo. Por supuesto, él estaba trabajando duro para esto, no obstante, no creía que fuera posible que…
—¿Ryan? —llamó Emma al verlo tan quieto como una estatua de mármol—. ¡Ryan! —exclamó sin levantar la voz, no quería llamar la atención de su padre, no quería q