Capítulo cuarenta y cuatro. ¿Desde cuándo hay secretos entre nosotras?
Ryan abrió y cerró los ojos, él no podía creer lo que estaba viendo en ese momento. Llevó sus manos al rostro y se limpió los ojos, pero la escena continuaba frente a él.
Era Emma. Emma y su bebé, un hermoso bebé de cabellos rubios y ojos verdes, tan parecido a la joven.
Ryan sintió que su corazón iba a explotar ante la felicidad que le embargaba, caminó dos pasos hacia Emma y su bebé, sin embargo, ella se alejó tres.
—Emma —llamó, pero ella no respondió, ni siquiera la miró. Era como si ella n