Capítulo cuarenta y cinco. El hombre que te ama…
Emma sonrió al mirar los rostros felices de sus hermanos, Peter y Patrick no parecían dos adolescentes sino dos niños con juguete nuevo.
Apenas se registraron en el hotel y ya estaban pidiendo a gritos disfrutar del parque de diversiones.
—Tranquilos chicos, esperemos a que nuestros padres bajen de su habitación, el viaje ha sido muy cansado, han sido casi seis horas de vuelo —les recordó Emma.
Sin embargo, los gemelos, con toda la energía de su juventud, sentían que no era nada.
—El vuelo a Fl