Capítulo cincuenta y uno. Iremos juntos
«No deja de preguntar por una mujer… Emma Collins…»
«… Emma Collins…»
«… Emma Collins…»
Las palabras de la mujer se repetían como un mantra en la cabeza de Ryan, ¿Quién era ese hombre y de dónde conocía a Emma? Esas eran las preguntas más importantes que se hacía el abogado. ¿Quién era? ¿Y de dónde conocía a Emma?
—¿Ryan? —la voz de Emma sacó al hombre de sus cuestionamientos. Ryan giró el rostro para verla, ¿Cómo decirle que el hombre que casi atropelló pregunta por ella?
»—¿Qué sucede, Ryan,