Capítulo cincuenta. Estoy a tu completa disposición
Emma guardó silencio mientras Ryan conducía y lo que ella pensó que sería una cena en algún restaurante en la ciudad fue algo muy distinto.
—¿Long Beach? —preguntó al ver la dirección que su esposo tomaba.
—Long Beach —respondió Ryan con una ligera sonrisa.
—Creí que iríamos a cenar, ¿qué es lo que crees que haces llevándome tan lejos de casa? —preguntó con tono indignado.
La realidad era otra, el corazón de Emma latía desenfrenado al imaginar estar a solas con Ryan. Ya en la oficina había dado