Capítulo cincuenta y cinco. No creas que soy idiota
—Gracias por todo lo que haces por mi Natasha —dijo Nicholas viendo a la mujer parada frente a él.
Le habían dado el alta recientemente y había sido trasladado a la ciudad de Nueva York y puesto en uno de los pisos privados de la familia, donde nadie podría encontrarlo.
—No voy a mentirte, Nicholas, y mucho menos me haré pasar por una buena persona. Tú y yo sabemos que si hago esto es por el bien de mi hija y por su felicidad.
—Lo sé y es por eso que tu gesto es mucho más apreciado por mí, sé q