Capítulo cincuenta y cuatro. Tengo malas noticias
Ryan sonrió al leer el mensaje que Emma le había enviado, «no te he perdonado».
—Repítelo hasta que te lo creas, mi amada esposa —dijo en voz alta mientras cerraba los ojos y recordaba lo sucedido la noche anterior en Brooklyn.
«—¡Aaah! —el gemido abandonó los labios de Emma al sentir como Ryan golpeaba su punto dulce mientras se aferraba a uno de sus redondos pechos.
—Eres deliciosa, adictiva, mi perdición —susurró Ryan perdiéndose entre los pliegues húmedos de Emma una y otra vez, hasta senti